sábado, 26 de enero de 2013

Forma de futuro absoluto

 "Y la bestia emergerá rodeada de una turbulenta nube de venganza. La casa de los infieles será demolida y ellos serán totalmente arrasados. Sus etiquetas parpadearán hasta el final de los días."
Xilografía. 1954


"...una enorme y maldita criatura, tal vez nacida fuera de nuestra realidad tridimensional, avanzando hacia mí, hambrienta, viscosa, informe... como un fétido grumo de masa purulenta entre amarillenta y verdosa y de una viscosidad bituminosa, retorciéndose en medio de silenciosos espasmos, al abominable compás de las ondulaciones sebáceas y oleaginosas que su piel apenas parecía poder contener... un horror inexpresable, inmundo, nauseabundo, una forma teratológicamente monstruosa de una maldad ultraterrena"
Svnt Dracones.   Sufur.  06-04-2010


Gravitación.  M.C. Escher.
Litografía y acuarela.  1952

En el país de la niebla, el amanecer es un resplandor tímido en el cielo. El vuelo nupcial ha terminado, y diez millares de hormigas caídas en el pavimento mojado, agitan inútilmente sus patitas en el aire turbio de la mañana, sin resolverse a morir todavía.   Es difícil encontrar un espacio libre donde pisar.  De los tejados de arcilla cocida gotea todavía la lluvia caída durante la noche.  En los charcos viscosos, crecen las algas.  El pie se desliza.  Una mano que aparece, detiene la caída.
-Hay que fijarse bien por donde se pisa.
-Disculpe usted.  estaba un poco distraído.
-Tarde, no?
-Un poco, si.  El bus tardó un poco mas de lo planeado.
-Recuerda quien soy?
-Por supuesto.  El asistente de Paulina.
-Higienista oral y auxiliar de odontología.
-Claro.  Eso mismo.  El nombre se me escapa, sin embargo.  Creo que no hemos sido presentados
-Guillermo.  Mucho Gusto.

Es un poco demasiado pequeño, sin que sea lo suficiente como para calificarle de enano.  El contorno redondo de su cara, y su mentón diminuto, a pesar de que evidentemente no se ha afeitado en un par de días, le da la apariencia general, un poco incómoda, de no haber alcanzado la pubertad todavía.

-Así que ya no se está quedando en el hospital.
-No.  He decidido viajar desde la capital todas las mañanas.
-Y eso?
-No me siento muy seguro aquí en las noches.  Igual solo es un par de horas. Y la carretera no está tan mal.
-Así que se queda con la familia.
-No.  En realidad alquilé un apartamentito en el centro. 
-Que bien.  Habrá que visitarlo uno de estos días.  Y piensa ir a la fiesta de navidad del hospìtal?
-No sabía que iba a haber una fiesta.  Supongo que sí.  Es lo que se acostumbra. 

Sus manos son, como es acorde, pequeñas y redondas.  Se despide con un apretón levísimo.
-Adiós, que se me hace tarde.   Nos veremos en la fiesta. 

El turno termina y nos dirigimos a la tienda dela esquina contigua.  La celebración pre-navideña del hospital es exigua y taciturna, componiendose principalmente de algunas sillas de plástico, y algunos invitados que se ocupan en beber la mayor cantidad de cerveza en el menor tiempo posible, y que ensayan algunos pasos de baile al son de la música salpicada de chirridos de una vieja grabadora.    Guillermo ya se encuentra allí. Sonríe y habla de trivialidades diversas mientras apoya levemente su palma sobre mi rodilla.   Debo ir al baño.  Al salir, está allí, esperándome junto al marco de la puerta.  Me besa en los labios durante la fracción de un segundo y después regresa a la mesa sin decir nada.
Es el domingo siguiente. El timbre del intercomunicador rompe el silencio de la tarde.
-Buenas. Un señor Guillermo, que lo necesita.
-Dígale que siga, por favor.
Larga pausa.  Pasos en la escalera. Golpes en la  puerta.
-Hola
-Que sorpresa. Como supo que vivía aqui?
-La secretaria me dijo.  Aparece en la actualización del curriculum. 
-Ya veo.
-Me da mucha pena venir así, pero necesito un favor
-Si está a mi alcance...
-Es que mis papás se dieron cuenta.  Usted entiende, de lo mío.  Tuvimos una pelea, muy fea.  Y esperaba que me dejara quedar aquí unos días.

Geodésica incompleta.  Tinta sobre papel.  2008

-Es hora de salir, o perdemos el bus.
-Yo no voy
-No tiene que ir a trabajar hoy?
-No.  Lo que pasa es que también me despidieron del trabajo, así que ya no voy a volver.
-Siento escuchar eso.  Hablaremos en la noche, entonces. 

La noche cae.  El bus desciende de la montaña con su cotidiano traqueteo arrítmico.  La ciudad, como siempre, enciende sus luces.  El portero, como siempre, junto a su puerta.
-Buenas noches
-Muy buenas.  Hagame un favorcito y le dice a sus amigos que le bajen un poco a la música, que los otros inquilinos se están quejando.
-Amigos?
-Si, los que están en su apartamento con el señor que se está quedando con usted.

-Que bueno que llegaste ya.   Ven te presento unos amigos míos
-Mucho gusto.  Un placer.
-Espero que no te moleste que los haya invitado. 
-Estamos todos aqui aburridos.  Deberíamos salir a bailar.
-La verdad no tengo muchas ganas. Estoy algo cansado.
-Entonces bailemos aquí
-No creo que sea buena idea.  Los vecinos se están quejando ya por la música.
-Entonces salgamos, no seas aguafiestas.  Tomate un trago.
-No, si el vodka que había en la nevera se nos acabó hace rato. 
-Ah, si, es verdad.  No se diga más.  Cámbiate y salimos..




Decadencia y distorsión  hiperbólica.  Acrílico sobre cartón.  2011

Las luces de la discoteca se encienden, finalmente.  la música cesa y la gente se dirige maquinalmente a la salida. 
-Y para donde vamos ahora?
-Supongo que a dormir, no?
-Yo no quiero ir a dormir
-Ni yo.
-Aquí cerca queda el consultorio de una bruja,  vamos a que nos lea el futuro.
-A esta hora?
-Pues claro.  Si precisamente es hora de brujas

La vieja casa desvencijada queda en el recodo de una calle sin luz.  Una puerta corroída.  Una vitrina con íconos y frascos multicolores.  En algun lugar, ramas de espliego se queman.  Una cortina de abalorios.  Una mujer obesa, sobre un desvaído sofá floreado.

-Termine de beber el café.   Lo que se lee son los sedimentos.  

-A que han venido aqui?
-A Saber sobre el futuro.
-No aquí a esta  casa. Aquí a este lado de las estrellas.

-Ha visto  -Ella ha visto
-El velo de indiferencia.. -Se ha roto

-No hemos venido -Siempre estuvimos aquí
-Ellos sin embargo 
-Han venido para cumplir su llamado
-Oscurecimiento y tortura.
-Fuimos el alma de los mundos
-Vigilamos el curso de la vida
-Ellos se alimentaron de los qualia de toda vida sentiente
-Ha sido erradicada de la faz del continuum
-Somos los únicos restantes desde la caída de Chi Sagittarii
-Desde allí nos llegó lo que quedaba de nuestra memoria común.
-El reino de este mundo es nuestra última tumba
-Las curvas cerradas de tiempo donde anidan sus formas verdaderas, insuficientes para contenerles.
-Las formas de su variedad han de ser desplegadas
-Su materia, gravitacionalmente repulsiva
-La curvatura negativa sobre el continuum romperá su equilibrio.
-Maldición sobre todos los mundos.
-Tratarán de escapar a traves de  la puerta  de los sueños detras de la mente colectiva de una especie sentiente.
-Fuimos aprisionados en nuestra forma presente, en espera de que la mente de la humanidad les de acceso a traves nuestro.
-La última puerta resiste, aún.



-Que decepcion..
-El cajero automático no nos dió nada.  No hay nada en su cuenta
-Ni tampoco nada de valor aquí.   Este reloj no vale nada.  No hay nada mas?
-Hay un par de mancuernillas de plata en la gaveta de la ropa interior.   Son un recuerdo de... alguien importante que ya no está. Lo único que queda. 
-Bueno, peor es nada.
-Y que hacemos con este?
-Nada. Por que?
-Y si nos denuncia?
-La bruja dijo que con lo que le iba a dar no se acordaría de nada.
-También dijo que no tardaría en dormirse y ya ves. Solo le ha servido para desvariar.
-Igual no nos va a denunciar por un par de baratijas.  A lo mejor ni se da cuenta de que faltan.
-Ok. Cari, ya nos vamos. Tu te quedas?
-Si, que ya tengo sueño.

-Es extraño como de repente huele tanto a lodo aquí.
-No lo había notado.   No ha de ser nada.  Probablemente gases acumulados del sistema de tuberías que se escapan por los drenajes.
-Claro que no.  Si fuera eso a lo que olería sería a mierda.
-Bueno. Abriré las ventanas, entonces. Es mejor que tratemos de dormir ahora.   Ya es muy tarde.

Pronto se queda dormido, respirando ruidosamente con la boca completamente abierta.  Un hilillo de saliva asoma por la comisura.  La lengua se estremece con ligeros espasmos. Sin ningún movimiento articulatorio, su voz resuena, diáfana, en el silencio de la habitación.  
-Es una hermosa noche.  Deberías salir a apreciarla un poco.  Caminar un rato, tal vez.

El portero, soñoliento, gira la llave en la cerradura de la puerta principal.   La calle desierta, en la última hora antes del amanecer.  Ningún transeúnte.  Ningún Auto. Ningún viento.  Ninguna estrella.    Una farola se apaga.   El horizonte se curva sobre sí mismo, como si una gigantesca pecera redonda hubiese aparecido alrededor.   A lo lejos, una figura indistinta que se acerca despacio.   Su silueta oscura se distorsiona, ora a lo largo, ora a lo ancho,  borroneada por una superficie líquida que no existe.   Súbitamente, se encuentra un paso frente a mí.  Alta figura.  Muy pálido. Uniforme que recuerda al de los policías de verdad. Color indistinguible.  Ninguna expresión se adivina detrás de sus lentes oscuros.  En la escarapela donde habría de estar bordado su apellido, líneas ondulantes oscilan caprichosamente en símbolos indescifrables. Su piel translucente ondula con los movimientos de su marea interior.  Su voz, tan lejana.

-Señor:  Tenemos que tratar sobre este asunto de mostrar su forma verdadera en público. 


Cielo y Tierra.  Hildegarda de Bingen.
Ordo virtutum.  c. 1165
Akademisk Kor & Orkester.  2011

"Mientras aplauden tras el telón,
en el ocaso mueres vieja Europa.
Sola, ay, loca y hundida.
Aber waumn ists so dunkel hier?"
Europa.  Mónica Naranjo.
Tarántula (2008).  SonyBMG

martes, 16 de octubre de 2012

Cathartes aura regnans

"Entonces llovió. Y el cielo fue una sustancia gelatinosa y gris que aleteó a una cuarta de nuestras cabezas."
Isabel viendo llover en Macondo.  Gabriel García Márquez. 1968
Napalm.  Oswaldo Guayasamín. 1976
De la serie La edad de la Ira. 
Oleo sobre lienzo.  Galería Nacional de Praga

"voy
mirando, algunas veces,
al cielo
bajo,
que refleja
la luz de la sangre roja derramada,
avanzo
muy
penosamente, hundidos los brazos en espesa
sangre,
es
como una esperma roja represada,
mis pies
pisan sangre de hombres vivos
muertos,
cortados de repente, heridos súbitos,
niños
con el pequeño corazón volcado, voy
sumido en sangre
salida,
algunas veces
sube hasta los ojos y no me deja ver"
Crecida.  Blas de Otero.  Expresión y Reunión.  Alfaguara 1962

Autoretrato con uniforme.  Ernst Ludwig Kirchner  (1915) 
Oleo sobre lienzo. Allen memorial Art Museum. Oberlin (Ohio)

"Pero ¿qué me importa a mí tu honradez? ¿Qué me importa tu muerte? ¿Qué me importa a mí nada de nada? Benditos sean los trigos, porque mis hijos están debajo de ellos; bendita sea la lluvia, porque moja la cara de los muertos. Bendito sea Dios, que nos tiende juntos para descansar"
Bodas de sangre. Federico García Lorca. 1931
El martirio agiganta a los hombres raiz.  Pedro Alcántara Herrán. (1966)
Grabado.  Museo de Arte Moderno La Tertulia, Cali.


En la pequeña tienda del pueblo no venden cigarrillos mentolados. Solamente tabaco rubio, sin filtro, de ínfima calidad.  Enciendo uno apoyado sobre un costado de la ambulancia, estacionada bajo el diminuto techo de lámina de zinc, toscamente improvisado junto a la entrada del hospital. La lluvia tamborilea incesante sobre el metal. Casi tres dias de lluvia continua, como si el cielo se hubiera roto.  Las espirales del humo se rompen rápidamente en la cortina de la lluvia.  El aire se llena de olor a moho y lodo recientemente removido. Compruebo, con sobresalto que en un rincón, junto la puerta trasera de la ambulancia, se encuentra la figura de un hombre que no estaba allí hace una fracción de segundo.  Sin haber hecho ningún ruido.  Como si se hubiera materializado de entre la niebla.  Joven y moreno. Pequeña estatura. Raído y empapado uniforme de camuflado. Enlodadas botas negras de caucho. Barba de varios días. Expresión indiferente. Vacía.
-Se necesitan sus servicios
-¿Una urgencia? Claro, siga adentro y que la enfermera tome sus datos.  Lo alcanzaré en un segundo.
-Aqui no.  Se necesita allá
Con el índice señala la direccion general en el turbio cielo hacia donde se levanta la cima de la montaña.
-Pero no puedo. Estoy solo yo. ¿Quien va a atender a la gente del pueblo si pasa algo?.
-No es un favor lo que le estamos pidiendo. Es una orden
Levantando un poco la falda de su chaqueta, deja ver la empuñadura de una pistola, que asoma bajo la cintura de su pantalón
-Que clase de emergencia es?
-Allá se le darán los detalles
-Pero como voy a saber que se va a necesitar?
-Lleve solo lo indispensable
-Voy a necesitar entrar por unas cosas primero.
-¿Esta maleta? La enfermera ya me la pasó.  Arranquemos pues.
El largo recorrido por la empinada ladera de la montaña, sin una sola palabra.  No ha dicho ni siquiera su nombre. Me ha ayudado un par de veces a salir de los tremedales de lodo donde me quedo atascado de cuando en cuando.  La densa vegetación del monte, la densa niebla, la lluvia incesante hacen imposible cualquier intento de orientación.  Solo se sabe que vamos hacia arriba. Siempre hacia arriba.  El monte decrece gradualmente ante la tenue atmósfera de las alturas. algunas plantas ralas y achaparradas. Densos cojines de esfagnos rezumantes de agua, sobre los que es difícil pisar sin caer. El punzante frío del páramo.  Luego de nuevo el descenso por el lado contrario de la montaña, sobre la abrupta pendiente. En un claro del monte, algo parecido a un asentamiento humano.  Algunos plásticos extendidos entre los árboles. Algunos chinchorros alineados en fila. Una especie de choza de tablones, guaduas y plásticos.  Un par de bancas hechas de árboles aserrados a lo largo. Una zanja de poca profunidad, cavada en la tierra.  Un hombre, igualmente de camuflado,  fuma un cigarro enorme a la entrada del campamento improvisado.

-Comandante, aqui le traigo su encargo.
-Ya era hora. Tendrían que haber llegado hace hora al menos.  Pensé que había tenido que quebrarlo en el camino.
-Ya sabe como es esta gente.  Hizo el recorrido mas en cuatro patas que en dos. 
El comandante estrecha mi mano con la suya, fría y viscosa. 
-Bienvenido. Este es el ejército del pueblo.
Hace un ensayo de sonrisa cortés que deja ver el espacio vacío donde estuvieron sus premolares.  Sus ojos pequeños, ocupados casi enteramente por sus iris oscuros, solo dejan ver algo de blanco cuando mira hacia los lados. Su voz se estremece con una vibración, como si fuera producida por un enjambre de grillos que viviesen en la cavidad vacía de su pecho. 
-Usted me dirá en que puedo ayudar.


Laberinto de carne.  Acrílico sobre cartón. 2012
-Es uno de nuestros efectivos. Tuvo un accidente. Con un explosivo. Necesitamos que usted lo opere. 
-¿Aqui?
-Si, aqui mismo.
-¿De que?
-Varias cosas.  Es mejor que entre y lo vea.
Un cuerpo pequeño se retuerce y queja en el suelo en medio de un charco de sangre.  Mortalmente pálido. Su mano derecha, envuelta en un vendaje sangriento. su ojo derecho, cubierto por un parche bajo el que se escurren pequeños hilillos de sangre.  Una pelusa de bigote se insinúa sobre su labio. Su piel marcada por el impacto de centenares de esquirlas.  Pide agua, con un hilo de voz.
-Empiece primero por la ingle, es donde está sangrando más.
-Pero si es apenas un niño
-Tiene dieciocho
-Como que dieciocho? si apenas le empieza la pubertad. 
-Lo que pasa es que es de constitucion pequeña.  A ver, dígale al doctor cuantos años tiene. Conteste pues
-No es necesario, si usted lo dice asi será.  Y como voy a operarlo sin anestesia?
-Tenemos esto
-Esto es de uso veterinario
-Pues sirve igual. 
-No. Es peligroso. La dosis necesaria para mantenerlo lo suficientemente quieto podría ser mortal.
-Entonces mejor tenga cuidado.
-Necesito alguien que me ayude.  Y canalizar una vena.
-Ya tiene una canalizada.
-Hay que ponerle liquidos por las dos. está perdiendo mucha sangre.  Donde esta mi maleta? Necesito el equipo de sutura.  Alguien puede decirme que fue lo que pasó?
-Estaba encargado de asegurar el perímetro.  Le explotó una mina. Fue un accidente.
-Pero que es esto? Alcánceme la pinza con garra.  Un tornillo?
-Un tornillo, si. Las minas llevan eso como metralla. Y clavos también.  Yo le saqué una docena o así antes de que usted llegara.  Y mierda. Se le pone para que se envenenen las heridas.  Ojalá haya traído hartos antibióticos.
-Afloje el torniquete.  Un poquito nada mas. Con cuidado. (un chorro de sangre tibia cruza sobre mi párpado) No, no más. Aprételo de nuevo. Rápido.  Suelte, yo me encargo.  Este hilo de sutura es demasiado grueso. No, no puedo apañarme con este. Es imposible.  No puede suturarse una arteria con esto.  Podría alguien limpiarme la cara, por favor?
Mas sangre. Tanta sangre.  Es difícil de creer que un cuerpo tan pequeño contenga tanta sangre. 
-No creo que pueda hacerse nada por la mano. No aquí al menos.  Si pudiéramos transladarlo al hospital de la capital...
-Imposible.  Va a tener que hacer lo que pueda pero aquí mismo.
-Entonces habrá que amputar. 
Las moscas sobrevuelan en círculos ambplios y estrechos, en todas las direcciones. 
-Pueden hacer algo para espantar todas estas moscas?
El procedimiento avanza, dolorosamente lento.  las moscas han cedido su lugar gradualmente a las mariposas nocturnas que enjambran alrededor de la lámpara de gasolina. La arteria radial se ha ligado, por fin.  El radio y la ulna han sido aserrados.  Los restos sangrientos de la mano han sido retirados. 
-Y el ojo? puede hacerse algo por el ojo?
-Me temo que no.  Hay que enuclear.  Si se deja, las defensas del cuerpo podrían atacarlo. Y dañar el ojo bueno también.
-No le encuentro el pulso.
-Está en paro.  Saque las ampollas de adrenalina. Están ahí, en el bolsillo de afuera. 
La caja torácica cruje con cada compresión, durante el masaje cardiaco. 
-No hay pulso todavía.
-Sabe dar resìracion artificial?
-No.
Los pulmones se expanden tímidamente con cada ventilación.  Su rostro sabe a vómito y sangre y lágrimas.
-Agarre la linterna. Está en este bolsillo.  Mirele la pupila del ojo bueno.
-Está abierta. Muy abierta.
-No se cierra con la luz?
-No
-Nada?
-Ni un poquito.

Los hombres recogieron al muerto, con la misma sábana sobre la que estaba tendido y lo sacaron afuera asiéndola de las esquinas.  Recojo el instrumental desperdigado y lo guardo en la maleta.  Todo lo cubre el insistente olor de la sangre. 

-Hice todo lo que pude. 
-Lo que pudo no alcanzó.
-Van a respetarme la vida?
-Todo depende
-De que?
-Hay otro servicio con el que necesitamos que nos colabore
-Si está a mi alcance...
Se acerca más de lo necesario para una conversación casual.  En la superficie negra y vidriosa de sus ojos pequeños, me veo a mí mismo, como en un espejo.
-Seguro que sí.  Le hemos hecho el estudio de inteligencia.  A todo el que entra a esta región se le hace.  Sabemos de su mamita, allá en la casa junto a la estacion de buses, en la capital.  Sabemos también que frecuenta ciertos lugares. Lugares solo para caballeros, por decirlo así.  Lugares de mala reputación.
-Pero que tiene que ver todo esto con nada?
-Verá usted, el finadito que usted no pudo salvar, además de ser un buen combatiente, tenía otra función muy importante.  Era nuestra cantimplora.
-¿A que se refiere con eso?
-Pues, que pasaba de mano en mano, como una cantimplora.  Usted entenderá que esta es una parte muy aislada del mundo, y los hombres tenemos necesidades.  Hemos pedido a la linea de mando que nos mande muchachas, pero las muchachas por aquí escasean, y son difíciles de reclutar. Así que tenemos que arreglarnos con lo que resulta.  Antes se podía mandar a los hombres al pueblo de civil, para que fueran donde las putas, pero ahora el pueblo está muy vigilado.
-¿Y yo que tengo que ver?
-Pues usted que ya tiene experiencia en el tema, no le importará colaborarle a los muchachos un poco antes de que se vaya. 
-¿Colaborar con que?
-Usted sabe. No necesita hacerse el guevón.
El metal del cañón de la pistola, al deslizarse por mi mejilla se siente vivo, como una serpiente exepcionalmente fría. 
-Tengo alguna alternativa?
-No si sabe lo que le conviene. Hay que mantener alta la moral de la tropa.

Los hombres mojados se congregan, con sus uniformes mojados, enlodados, enmohecidos.  Sorprende que sobre ellos no crezcan las setas venenosas, ni los líquenes, ni los musgos, ni florezcan las bromelias que florecen en las oquedades de cada árbol de este monte. 

-Al menos podrían lavarse un poco, primero?
-Aquí nos bañamos cuando se cumplen dos condiciones: Una que el enemigo esté lejos y el combate afloje. Y dos: que encontremos un río. Y hace bastante que no se cumplen. En todo caso, a callarse, que se nos tira la fantasía.  Mas bien siga chupando. 

Los cinturones se desabrochan y las hebillas golpean contra el suelo. 

-Vení pues que ya te toca
-No, yo no voy, que yo no soy marica.
-Ni yo tampoco.  Pero aprovechá que quien sabe hasta cuando.  Acá el truco es decirse a uno mismo "esto es una mujer" y ya.  Y además este sí la sabe chupar.  Y el culo le aprieta rico. Mucho mejor que una mujer, que cuando se calienta y se lubrica, se abre tanto que no se siente nada.  Aquí si se puede uno regar a gusto.

La lluvia se filtra a raudales por entre los plásticos que sirven como techo.  Los hombres empiezan a roncar, envueltos en sus chinchorros. 
-Le colocamos la cadena?
.No, para que.  Igual si se va a ir solo en plena noche el monte se lo come.  Déjelo ahí y mañana temprano sale con él para el pueblo.  Nosotros desmontamos esto y nos encontramos en las otras coordenadas. 
-Y el muñeco?
-En la chonta que no se usó.  No es sino cavar mas hondo y ahi lo enterramos.   Pero mañana nos ocupamos de eso.

El viento furioso de la tormenta levanta las lonas mal atadas a los tablones de la pared.  Al otro lado, la oscuridad completa de la noche se rasga por la furia de los relámpagos, que revelan el rostro del pequeño muchacho muerto, boca arriba, de frente a la lluvia que lava su rostro sin amortajar.

Humanity (parte I). Ennio Morricone. 1982
Banda sonora de The Thing (John Carpenter). Varèse Sarabande


Concierto No.1 op. 10 "La tempesta di Mare" en Fa Mayor,

Banda sonora de Dark Water.   (Walter Salles. 2005)


martes, 21 de agosto de 2012

Ego redibo, tu nunquam

Quinto ciclo.
Círculo de olvido

"Primera generación que no aprendió a dibujar con los labios los vocablos mirando el móvil contorno de la boca materna; primera niñez sin ávidas preguntas; primera adolescencia que no balbuceó las palabras del amor, ni guió al ensueño con las riendas del lenguaje, ni declamó su inconformidad en los sótanos y en las buhardillas de los conspiradores que tienen el corazón puro, el alma tierna e inquieto el entendimiento; ni buscó a Dios im­precando a las estrellas.
Seres de consentimiento previo, criaturas de agrega­ción, entes de subordinación: una yerta e incontenible proliferación de zoófitos blancuzcos que asediaba con su erizada rigidez toda vida que quisiera ser libre.
Marchaban sin saber siquiera a quién seguían, ni a quién precedían, ni a dónde iban, ni de dónde venían. Co­mo los puntos de una línea sin fin, como los números que se engendran a sí mismos infinita e inútilmente, como el tiempo si el tiempo no tuviera testigos, como voltea el es­pacio sobre sí mismo en la ignorancia de lo que contiene.
A su paso ciego, sordo, mudo, no habría murallas que oponer, ni diques que levantar. Sólo la muerte... la muer­te en que el río de los números se convirtiese en catarata y la catarata en ese polvillo de nada que alimenta a la eternidad.
Era pavorosa su marcha de la nada a la nada!"
El gran Burundún Burundá ha muerto. Jorge Zalamea. 1952.

“Dejan la humildad y la sumisión, como si se quitaran la ruana, y descubren su salvajismo y su insolencia como si quedaran en cueros, con el cuchillo a la cintura. Los mansos se vuelven fieras, los tristes jocundos, los taciturnos exaltados, las ovejas lobos. Un sino implacable arrastra al hombre por sus pasos contados, primero a la impertinencia, más tarde a la violencia y finalmente al asesinato. Un velo turbio y rojizo le oscurece las pupilas, un demonio interior le sopla al oído palabras procaces y desentierra del corazón una camada de pasiones mezquinas que se desenroscan y alzan la cabeza viscosa…”
El Cristo de espaldas. Eduardo Caballero Calderón. 1952


Que se la llevaron!. Francisco de Goya y Lucientes
No. 8 de la serie Los Caprichos
Grabado. 1797-99. Museo del Grabado de Goya

-"Igualmente la presente sirve el propósito de notificación legal sobre su asignación a la plaza de médico rural en dicho municipio, para el cumplimiento del Servicio Social Obligatorio, de acuerdo con los requerimientos de la Ley 50 de 1981, el cual deberá ser prestado por todas aquellas personas con formación tecnológica o universitaria en todo el territorio nacional, de acuerdo con los niveles establecidos en el artículo 25 del Decreto Ley 80 de 1980."
-Eso es todo?
-Eso es todo
-Pero no dice cuanto tiempo
-Doce meses. Eso me han dicho.
-Pero van a pagarle
-Se supone que sí
-Ay, eso es tan lejos
-No es tan lejos. Puedo venir a verla cuando tenga un día libre. Hay muchos que han mandado al otro lado del país.
-Tiene que cuidarse mucho, mi hijo.  Ese lugar es peligroso.
-Lo haré, no se preocupe.

La destrozada carretera serpentea entre las montañas en giros imposibles de tirabuzón.  El bus se estremece y todas sus partes metálicas gimen al unísono.  El cristal de la ventana vibra con un zumbido de abeja.  La mujer en el asiento del lado trata infructuosamente de consolar a su niño, que no quiere recibir el seno.  Es muy joven. Tiene la palidez amarilla de las recien paridas. El mundo gira y las fuerzas de aceleración rotacional juegan con mi laberinto. Ojalá le hubiera hecho caso a la Madre y hubiera traído más bolsas para el mareo.   El pueblo ocupa una hondonada pequeña escondida en la ladera de la gran cordillera que mira al occidente, perpetuamente inundado por las nubes que reptan al nivel del suelo, repletas de la humedad que viene desde el lejanísimo mar.  Dos calles alargadas (tres en su parte mas ancha) bordeadas de pequeñas casas blancas de bahareque. Pintoresco. Sería bonito, incluso de no ser porque apesta a miedo.

Aceras vacías. A lo lejos, un anciano renquea bajo un haz de leña.  Un perro enflaquecido duerme sobre la calzada de la calle principal, sin automóviles que lo perturben, al calor tímido de un sol que alumbra desde el otro lado de las nubes, sin acertarse a saber desde que dirección viene su luz.  Debí haberle preguntado al chofer hacia que lado ir.  No importa tanto. Es un pueblo pequeño y no tardaría mucho en recorrerlo de un cabo al otro, de cualquier forma.  La maleta no es pesada, igualmente.   Un hombre descamisado pule tablones de madera a la entrada de una vieja casa.   
-Buenas.  ¿El hospital?
El hombre se incorpora, pone a un lado la garlopa y mira con curiosidad mientras con un trapo se seca la piel morena, brillante de sudor.
-Aquí a la vuelta nomás.
-Muy amable
El suelo esta cubierto de pequeñas espirales de madera arrancadas a los tablones, que impregnan el ambiente de acidos resínicos y terpenoides
-Usted no es de por aca
-No señor
-Y que lo trae por aqui?
A la sombra del banco de trabajo, un paralelepípedo rectangular de madera, en proceso de armado.
-Trabajo
-O sea que es el medico nuevo?
Más allá de la puerta abierta de la entrada, otros cajones similares se alinean apoyados contra la pared encalada
-Así es
-A Dios gracias, ya iba siendo hora
Entonces comprendo. Un ataúd es lo que construye.
-Por que lo dice? No hay un médico en el hospital?
-Hace mas de un mes que no. 
Hasta ahora noto el letrero descolorido pintado a mano sobre el marco de la puerta: "Funeraria el Espíritu Santo".

El hospital no es difícil de distinguir al ser un poco mas ancho y alto que el resto de las casas del pueblo.  El timbre resuena como la estridulación de una cigarra particularmente furiosa. La enfermera responde soñolienta a la puerta. 
-Es para una urgencia? Porque no tenemos cupos para consulta.
-No, vengo por lo del trabajo
Por un momento rebusca las gafas de leer en sus bolsillos y lee la carta que le extiendo, moviendo un poco los labios.
-Siquiera, porque ya estábamos sin saber que hacer.
-Y que pasó con el otro médico?
-Un dia ya no vino. Así, sin avisar.  Claro que ya sabíamos que estaba aburrido hacía tiempo
-Por que?
-Atrasos en el sueldo, mas que todo.  Y el asunto de esa gente.
-Que gente?
-Pues la gente armada.  Usted sabe. pero bueno, venga y le muestro todo. Esta es la sala de procedimientos.  Aquí en este estante guardamos el material de sutura. Este es el carro de paro.  La maquina de electrocardiogramas esta buena, pero no nos han vuelto a mandar papel.   Esta es la sala de observación.  Esa es la de hospitalización. La viejita de allá la tengo nebulizando pero no esta hospitalizada ni nada. Es que sufre de asma pero la toma que sirve del oxígeno es la que está ahi.  La consulta externa se hace por el otro lado, hay que salir y volver a entrar por la puerta de enseguida.  Tengo que avisarle a la niña que nos ayuda con el archivo para que vuelva a programar citas.  En el cuarto de la esquina tenemos la mesa de atender partos. Y en esta piecita de aca es donde se puede quedar.  El televisor sirve, pero hay que tenerle mañita para moverle la antena.  Ahí debajo de la cama está la maleta de viaje.
-Y es que se hacen visitas domiciliarias?
-No, claro que no.  No se debe dejar el hospital solo, sin médico. 
-Entonces
-Es que a veces ellos vienen.  Cuando tienen heridos o cosas así.  Se llevan los combates para mas arriba, para distraer al ejército y entonces vienen.
-Y si no quiero ir?
-Ay como se le ocurre eso.  No ve que vienen con armas?
-Y que hay aqui?
-Pues unos medicamentos, y jeringas y un paquete esterilizado de instrumentos, y suturas y otras cosas necesarias.  Pero no se preocupe que llevamos muchos días que no vienen. Es nada mas por si acaso.  Por cierto, hay una señora que vive por aquí cerca, que vende la alimentación. El otro médico tenía una contrata con ella. Si quiere le digo que venga para que cuadren.
-Sería bueno si. Muchas gracias.
-Lo dejo entonces para que desempaque.  Ahorita que llegue la gente para la consulta le aviso.

Por la unica ventana del cuarto, el panorama de algunos cultivos ralos que en tiempos mejores fueron cafetos, aferrados a una ladera. Mas arriba, el bosque verde profundo salpicado por el cenizo de los yarumos, que se disuelve poco a poco en el blanco gris de las nubes.  Mas allá, el lugar incierto desde donde las detonaciones de artillería reverberan a lo largo de la hondonada de la montaña. 

Una pequeña muchedumbre espera a la puerta.  Hagan una fila. Vamos a repartir las fichas. los que no alcancen, repartimos más mañana a las siete. Los que vienen al control de crecimiento y desarrollo o a control prenatal, se apuntan alli con la enfermera.  No, no sabemos si van a mandar odontólogo.

La larga jornada termina por fin.  Atardece y el televisor solo capta estática  en todas las direcciones de sus antenas.  De nuevo el chirrido terrible del timbre. Una urgencia, tal vez.  La enfermera habla con una mujer. Lloran y se cubren el rostro con las manos.
-Y quien la encontró?
-Los areneros de mas abajo del puente. ellos la sacaron del río.
-Dios bendito.  Y que vamos a hacer ahora?
-Nos tocará a nosotras mirar que hacer, mija.
-Ay, doctor, que bueno que está aquí. Necesitamos que nos colabore.  Mire, esta es Mariela, la que hace el turno de la noche.  Este es el doctor nuevo.
-Mucho gusto
-Igualmente.  Es que es una amiga de nosotros.  Estaba desaparecida, pero ya apareció.  Muerta.
-Ya le hicieron el levantamiento y la traen para acá. Ya sabemos que es casi de noche y esas cosas es mejor hacerlas a la luz del día, pero si pudiera hacerle la necropsia de una vez, podríamos empezar a velarla para poder enterrarla mañana.
-Usted entiende que en el río los difuntos se descomponen muy rápido.
-Pero sin la orden judicial no puedo.
-No se preocupe, que yo voy a la estación de policía a ver si la mandan rápido. Mientras tanto puede ir adelantando.
-Está bien. Pero necesito a alguien que me ayude.
-Antes había un señor que se ofrecía de ayudante de necropsias, por lo que el médico le quisiera dar, pero ya hace tiempo que se tuvo que ir del pueblo.
-Entonces va a tener que ayudarme una de ustedes.
-Ay, por Dios.   Yo no soy capaz.  Vaya usted, mija y yo la cubro aqui, mientras tanto.
-Traiga con que apuntar.  Y un metro, hace falta un metro. Y tubos para muestras.
Oficio de difuntos.  Tinta sobre papel. 2006

La sala de necropsias consta de una enramada adyacente al cementerio, rodeada por una reja oxidada, entre cuyos barrotes se adivina el brillo de decenas de ojos que escudriñan.  Los curiosos del pueblo se han congregado para ver el procedimiento.  Una bombilla electrica colgada del techo, que se balancea con el viento es la única iluminación.

Numero de dictamen medico-legal de necropsia:
-Deje en blanco esa parte. Luego miramos en el archivo a ver que numero toca.

Examen Externo
Descripción Cadáver
Mujer adulta, edad aparente 20 años aproximadamente. De aspecto cuidado. Se recibe sin prendas de vestir. Con múltiples señales de trauma. Marcas de ligatura sobre cuello, muñecas y tobillos.
-Asi que era amiga de ustedes
-Era hija de la Mereja. Yo estuve cuando ella nació. Nosotras éramos amigas de toda la vida con la Mereja, desde muchachas.

Fenómenos Cadavéricos
Frío, rigidez generalizada, con livideces que desaparecen a la digitopresión.
-Y la madre? ya le avisaron?
-Ella esta perdida también. hace muchos días.  Esta niña se había ido a buscarla.  Los bandidos le mandaron razón que ellos la tenían pero que solo se la entregaban a ella en persona.
Talla: 1.55m. Peso aproximado: 43 kilos. Contextura: delgada. Raza: mestiza.
-Y por que se la llevaron?
-Por porfiada. Nosotros le dijimos.  Esa gente no la quería por allá.  Ella era la que iba a las veredas a vacunar a los niños montaña arriba.  No era enfermera, pero de joven había hecho el curso para promotora de salud.  Se lo dejaron dicho, que no siguiera yendo.  Pero ella que iba de todas formas, que llevaba 20 años haciendo la ruta, que la gente la conocía, que no iban a dejar que le pasara nada, que no estaba haciendo nada malo.   

Cabeza: Cuero Cabelludo
-Sosténgame el metro aqui, por favor
Herida circular de 2 x 2cm en región occipital izquierda de bordes regulares invertidos, a 6 cm del vertex y 3 cm de la linea media compatible con orificio de entrada de proyectil de arma de fuego.  Area de tatuaje por pólvora de 5x5 cm compatible con impacto a distancia menor a 60cms.  Herida irregular de 5x7 cm en region frontal derecha con exposición ósea y masa encefálica, compatible con orificio de salida. Trayecto de atras a adelante, de izquierda a derecha.
-Y que no podía dejar el trabajo porque la muchacha acababa de pasar el examen para entrar a la universidad. Estaba tan orgullosa de la niña.  Y la niña era así como ella, también.  Yo se lo dije que no fuera, que esa gente nunca devuelve a nadie vivo.  Se comentaba que ellos ya le habían hecho juicio. Nadie sale inocente de esos juicios que ellos hacen, tampoco. Y la sentencia siempre es de pena de muerte. Pero ella que no y que no. Que iba a conseguir la plata que le estaban pidiendo a como diera lugar y que ellos se la iban a devolver. 

Cara
Herida de 5 x 1.5 cm en región ciliar derecha, abrasión en área de 5 x 4 que compromete región malar y mejilla derecha. Herida de 3 x 2 cm en mejilla izquierda, herida en la punta de la nariz. Se palpa fractura a nivel de huesos propios de nariz. Abrasiones lineales de 2 y 1.5 cm a nivel de dorso de nariz. Herida en labio superior de 3x1 cm, herida de 2 x 1 cm en labio inferior.
-Yo creo que a esta pobre la mataron por el papá del niño.  Tenía un niño pequeño. El papá fue un policía de la estación de aquí.  Cuando se supo lo del embarazo lo transfirieron lejos. O él pidió el translado.  Nunca volvió a preocuparse por ellos.  Pero seguro creyeron que la Mereja no iba allá arriba a trabajar sino a vigilarles llos movimientos. Y que la niña era el enlace con la policía. 

Boca
Dentadura natural, completa, en buen estado.
Torax: sin alteraciones.
Abdomen: Herida de 30 x 2cm desde apendice xifoides hasta sinfisis del pubis sobre la linea media,  comprometiendo planos musculares y cavidad peritoneal.  Se observan cuerpos extraños (piedras) en cavidad abdominal.  Descripción detallada en el examen interno.
-Usted cree que estaba viva cuando le hicieron esto?
-No, ya estaba muerta
-Como se sabe?
-La herida no tiene sangre.  Cuando la persona esta viva la herida tiene sangre en los bordes. Así como en esta otra.  Esta sí se la hicieron en vida. Seguramente la cargaron de piedras para que el cadáver no florara en el agua.   Mas bien alcánceme los aplicadores.
-Y esos para que son?
-Para el frotis vaginal. Para el dictamen sexológico.
-Usted cree que la violaron?
-Quien sabe. Con la muestra, en el laboratorio salen de dudas. Tape bien los tubos y los rotula. Uno seco y uno con solución salina.  Ahora  seguimos con el examen interno.  Pero  no tenemos un bisturí al menos?
-Esto es lo único que hay.  Toca con este machete recortado, y esta segueta

La pequeña sala de estar de la casa apenas tiene espacio para el cajón de madera sin pulir y algunas sillas de plástico.  La mayor parte de la gente, espera afuera de la puerta, tratando de seguir los rezos. 
-De tierra me formaste y me revestiste de carne; Señor, Redentor mío, resucítame en el último día
-Y no alcanzó al menos para un velón?
-No, mija. Lo de la recolecta apenas alcanzó para pararle al cura.  A Dios gracias que el de la funeraria nos regaló este cajón. 
-Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro del Señor?
-Al menos pongamos entonces velas de las pequeñas. 
-El café de repartir a la gente ya se acabó y no tengo más.  Toca que traiga el de su casa. 
-Entonces la muerte y el hades devolverán los muertos, y la muerte y el hades serán arrojados al lago de fuego
-Siquiera hubiera unas flores
-No importa. Sea como sea al menos va a tenr su velorio, y su entierro y su misa.  No como la mamá que quien sabe donde la habrán enterrado
-O si la habrán enterrado al menos.
-Sé que mi Redentor vive y que en el último día yo resucitaré de la tierra; y en mi carne veré a Dios, mi salvador
-Y el niño?
-A Dios gracias que todavía no entiende de estas cosas. La tendera lo tiene, ella se lo dejó para que se lo cuidara antes de irse.
-Los que están en el sepulcro oirán la voz del Hijo de Dios. Los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal a una resurrección de condena
-Y se va a quedar con el?
-Quien sabe.  Dice que los de la policía nos tienen que dar razón del paradero del papá, para que él se encargue

"No andemos más a quemarropa,
Que no nos sienta llenos de mal.
Ya se nos rebosó la copa
De tanta furia irracional.
Balas rezadas, fierro, veneno.
Muertos de causa no natural.
Cuentos de horror:
Yo los condeno.
Así ni modo el nobel de paz.
No más, no más
De darle a ese gatillo.
No más, no más.
Paren de disparar.
¿De donde tanta sangre fría?
Siempre tentados con el más allá
A quemarropa.  Aterciopelados.
1995. La pipa de la paz.  Sony Music


"Su cuerpo, desnudo en las afueras.
Trece puñaladas, mutilada"
¿Quien mató a la Gomela?- Aterciopelados.
1993. Con el corazón en la mano.  Sony Music.