sábado, 31 de mayo de 2014

Möchte nicht

"La luna está muerta.
Amanece convertida en una ventana azul.
Oh noche. Noche, ¿qué has dicho?
En cuanto a tu forma que no puedo describir
Y yo soy nadie,
Vengo solo, a mirarme en ti
Y mi espejo se rompe."
El hombre negro. Serguéi Yesenin. 1924


The Strollers. Otho Cushing.1902 


Martín sonríe con su sonrisa ancha perfectamente estudiada y encantadora.  El violeta de su órbita izquierda, desvanecido a casi imperceptible. el tibio de la palma de su mano apoyada firmemente sobre mi hombro.
-En todo caso, disculpa por el malentendido.  ¿Estamos bien entonces?
-Si, naturalmente.
-¿Y entonces si vas a estar en la fiesta del viernes?
-¿Que fiesta?
-La que va a haber en mi casa.
-¿Que se celebra?
-Pues el día del amor y la amistad, en que planeta vives.  Todos saben que ese día va a ser lo del amigo secreto
-Ah si, claro. Intercambio de regalos. He sido notificado con anterioridad.
-Entonces de aquí salimos para allá.  ¿Asi quedamos, no?  Nada de otros planes para el viernes


La casa esta adornada con globos de látex de colores chillones y espirales de papel.  los muebles de la sala arrinconados para dejar espacio en el centro.   Una mesa para los regalos cubierta con un mantel de plástico.  Un tazón de papas fritas y un pastel.

-Bueno, todo el mundo a caer con la cuota para el licor.
-¿Y entonces que vamos a tomar, papi?
-Mi amor, pues aguardiente o ron. ¿Que te gusta mas?
-Ay no, que pereza.  Mas bien hagamos coctelitos
-Pero  ¿Quien los hace? ¿Tu?
-No, yo si ni idea.  Soy buena es para tomármelos, ji ji.
-Yo se preparar margaritas...
-Si, si, rico margaritas
-Es que éste sabe de todo un poco. Vamos pues y me acompañas a comprar los materiales.

Tímidos faroles intermitentes iluminan las calles semi vacías del barrio.   Al letrero del supermercado se le han apagado un par de letras.
-Bueno, primero que todo, toronjas.
-No tienen.
-Entonces mandarinas tendrán que servir
-¿Que mas?
-Tequila. Es lo mas importante.
-Eso si hay.  ¿Blanco o amarillo?
-No importa.  Amarillo.  Y  triplesec.
-¿Que?
-Licor de naranja.
-Tampoco hay.
-Entonces esto. Aperitivo de vodka con sabor a naranja.   Es lo único remotamente parecido. Y sal
-Sal si tengo en la casa.

La noche avanza y las parejas bailan al son de canciones de música tropical de la década pasada. Tal vez anteriores aun.  La mujer de grandes senos se cuelga del cuello de Martín, tratando de llevar el compás después de su sexto o séptimo margarita, la mitad del ultimo derramada sobre su escote generoso.  La amiga que trajo para presentarme ya ha cejado en sus intentos de arrastrarme a la improvisada pista de baile después de un par de pisotones involuntarios
-Disculpe usted. Nunca aprendí a bailar y mi sentido del ritmo es bastante limitado
Y ahora baila mejilla con mejilla con el auxiliar de facturación.  La concurrencia, animada, llena de exclamaciones festivas el ambiente.
-No me vayas a decir, hermanito, que ya te vas.
-Si, la verdad es que ya me siento bastante cansado y quisiera irme a dormir.
-Pero ¿En que te vas a ir?
-Si me presta el teléfono para pedir un taxi
-Que pena, pero estoy sin linea.  Olvidé pagar la factura.
-Ya lo tomare en la calle entonces.
-No te lo recomiendo, que este sector es bastante solo a esta hora y taxis no pasan.  mas bien ven y te acomodo allá en el cuarto del fondo, y duermes tranquilo y te vas por la mañana.
Vértigo magnético.  Carboncillo sobre papel. 2010

El cuarto esta destinado a almacenar los trastos de la casa.  Una ventana enrejada diminuta en la parte alta de la pared deja ver el negro de la noche y el resplandor lejano de un farol del alumbrado publico. Un colchón que se desenrolla y se extiende en el suelo. Una sabana y una manta de la gaveta de un viejo mueble.  Hace mucho calor como para utilizar la manta.   Es inútil tratar de conciliar el sueño.   Hace mucho calor como para dormir vestido. En la sala, el jolgorio de la fiesta persiste por un par de horas tal vez.  Luego decae gradualmente. Luego el silencio. Entonces, su silueta en la puerta.  La luz débil de la ventana revela que esta vestido únicamente con unos pantalones cortos de deporte.  .

-Hermano, que pena incomodarlo, pero la gente se apoderó de los cuartos y hay un montón de borrachos durmiendo ahí.  Va a tocar que me haga un rincón para echarme un sueñito.
-Por supuesto

En la penumbra incierta, sus ojos cerrados.   Su  respiración leve arroja al aire vaharadas de alcohol.  Su rodilla se toca con la mía y permanece allí.  Parece dormir.  Parece estar despierto con los ojos cerrados.
Estiro los dedos un poco.  Alguna clase de corriente eléctrica parece sentirse entre las puntas de mis dedos y su muslo, sin tocarlo.  Un poco mas y la tibieza de su piel. No parece sobresaltarse, sin embargo.  La redondez de sus muslos voluminosos, sembrados de vello, se continua con la curva perfecta de su trasero.   Entonces de algún modo, sin saber como, en un movimiento rápidamente imperceptible, su boca sobre la mia.  Su lengua hurgando mi garganta. Sus manos amasando mi cuerpo.  Fuerte. Dolorosamente incluso. Sus dientes lacerando mis pezones.  Su boca devorando mi sexo.  Precipitado. Ansiosamente.  El roce de las áreas sensitivas con la superficie de sus molares no es muy placentera, sin embargo.  Su voz ininteligible en mi oído.  Entiendo lo que quiere. Lo que necesita.  Mi cuerpo entre sus piernas muy abiertas. Una embestida y dos, y la resistencia se vence y sus ojos muy abiertos brillan discerniblemente en la penumbra.  Su gesto, siempre tan cuidado se contrae en una mueca irreconocible. Su mandíbula oscila espásticamente sobre su eje horizontal. Su respiracion acelerada expande su pecho ostensiblemente. Alguien podría oírnos.  Acerco mi rostro al suyo, inútilmente,  para acallar el rugido que sube de su boca muy abierta. Solo una palabra.  Mas. Mas de nuevo. Mas rápido. Mas fuerte. Mas tiempo. ¿Cuanto tiempo? El tiempo avanza sin referencia.  Un giro seco de sus fuertes brazos y se encuentra encima, empalándose a si mismo en un ritmo cada vez mas vertiginoso.  Una descarga tibia cruza mi pecho, Cruza mi cara. Mas alla, incluso. Tal vez la almohada. Tal vez la pared.  Su respiracion vuelve a su ritmo, lentamente, mientras su cuerpo se relaja y pronto duerme pesadamente.  La pequeña ventana anuncia la primera luz del día y busco mi ropa en el rincón.


La rutina de la nueva semana se instala pronto, como es usual.  Pasa como siempre, por los pasillos saludando a todos con excesiva familiaridad,  sin darse cuenta de mi presencia.  La intimidad pasada entre nuestros cuerpos me ha hecho completamente invisible a sus ojos. Translúcido.

En el altavoz algo similar a una voz humana, desgarrada por la estática, parece informar que se requiere mi presencia en la dirección.
-La aseguradora ha rechazado de nuevo su afiliación a los servicios de salud.  Mencionan algo sobre una preexistencia.
-Bueno, si. estuve un poco enfermo hace algunos meses, pero yo ya les he llevado los soportes que me pidieron.
-El caso es que si no tiene una afiliación vigente no podemos renovar su contrato.  Eso podría exponer a la empresa a consecuencias legales negativas.
-Entiendo.  ¿Y que mas puedo hacer, entonces?
-Supongo que tendría que comunicarse con su aseguradora original, alla en su ciudad para que gestionen el translado.
-Ya los he llamado y no ha sido posible.
-Entonces tendría que ir personalmente.  





"Ser seco, recto, ausente, amoral, 
si no me acordase del terror que te di. 
Todo eso me haría feliz 
tonterías me harían feliz 
Pero nada me hará tan feliz como dos margaritas"
Dos margaritas.  Os Paralamas do Sucesso
Severino. 1994. EMI




"¿Como saber
quien eres?
¿Como saber?
Si eres como el miedo
y a la vez la calma,
el ruido de un trueno,
la luz de la mañana.
Tienes en un beso
veneno y savia,
y entre mas me muero
mas viva está mi alma"
Veneno y savia.  Margarita Rosa de Francisco
Margarita Rosa. 1997, Sonolux


"Déjame
que yo no tengo la culpa de verte caer,
que yo no tengo la culpa de ver que
entre dos tierras estas
y no dejas aire
que respirar"
Entre dos tierras. Héroes del Silencio
Senderos de traición. 1990. EMI

sábado, 29 de marzo de 2014

Abyssus abyssum vocat in voce

"Te he robado a ti, mientras jugabas, dulce Juvencio,
un pequeño beso, mas dulce que la ambrosía más dulce.
Pero esto no impune lo he llevado, pues hace más de una hora
que clavado en lo alto de una cruz yo, recuerdo, estoy,
mientras ante ti me purgo, y no puedo con llanto ninguno
un poco de vuestra crueldad sustraer.
Pues una vez que esto ocurrió, con muchas gotas de agua lavaste
tus labios y los enjugaste con todos tus dedos,
para que nada contraído de mi boca te quedara,
como de la sucia saliva de una ramera contaminada."
Poema 99.  Gayo Valerio Cátulo. ca. 60 A:C: 
Don Brown.  Lon of New York.  1940



Pancraciastas.  Escultura en mármol.  Grecia. Siglo III A.C.


-Bueno, creo que eso seria todo por ahora. Los demás documentos me los puede traer en el transcurso de la semana.  Entonces me dice que está en disponibilidad de empezar desde ya?
-Si señora.
-Bueno, entonces lo primero es que conozca la gente y las instalaciones.  Vamos.
-Le agradezco mucho la oportunidad
Sala de espera abarrotada.  Ventilador de pared que zumba irregularmente mientras va girando de izquierda a derecha. De derecha a izquierda.  Rumor de conversaciones.  Dibujos geométricos sobre el piso de cerámica que retumba a cada paso de sus tacones de aguja.  
-Doctor L. que pena interrumpirle la consulta.  Venga, hágame un favor.  Este es el nuevo médico. por favor le muestra todo y lo pone al corriente del manejo del software y todo eso.  Lo dejo en buenas manos.  revise todo muy bien y yo aviso en recepción para que le abran agenda empezando mañana.   Antes de empezar pasa a mi oficina para formar el contrato.
-Mucho gusto.  Martín.

Martín sonríe ampliamente mostrando la mayor parte de sus dientes blancos y uniformes, contrayendo un poco los párpado.  Da la mano apretando con firmeza y mira muy fijamente, con sus ojos grandes y luminosos enmarcados por gruesas pestañas. Parece perpetuamente de un humor excelente y acentúa todas sus frases con expresiones faciales marcadas, un poco teatrales tal vez, y amplios gestos con las manos.

-Y esto es odontología. Mira, te presento a mi novia.   Amorcito, ven y conoces a nuestro nuevo compañero.
Una mujer bonita, inclinada sobre la boca abierta de un señor. El sonido punzante de un aparato metálico que gira a miles de revoluciones por minuto.
-Váyame alistando el ionomero.  No, ese no. El otro.
Se incorpora despacio.Se acerca quitándose los guantes de látex.  El corpiño parece a duras penas contener la masa voluminosa de sus senos que se estremece con una onda casi imperceptible, a cada paso, dando la impresión de querer desbordarse sobre el margen de su escote.   Extiende su mano blanquísima y suave.
-Encantada.  Por aquí a la orden para lo que necesite.

Todos conocen a Martín y todos son sus amigos.  Pasa repartiendo besos y palmaditas por todos los pasillos

-Y esta es la cocina. Aquí tomamos el café.  ¿Como te gusta?  supongo que cargado y caliente
-Si, gracias
-Con dos?
-No gracias.  Sin azúcar para mi.

Cada dia, su sonrisa amplia y sus curiosos apretones de manos en varias etapas como una suerte de saludo secreto.  El café en la cocina y la conversacion.  Trivialidades.  Detalles intimos de su relación con la mujer de senos grandes. Chistes obscenos.  Dobles sentidos. Detalles intimos de sus relaciones con otras mujeres. La música. El clima y el deporte.

-Tienes buena estructura.  Espalda ancha.  Eres alto.  Nada mas que estas muy flaco.   Deberías entrenar
-Es porque estuve un poco enfermo recientemente.  La verdad nunca he ido a un gimnasio
-Hay uno cerca por aquí.  Yo voy temprano en la mañana.  Podríamos ir juntos y yo te explico la rutina.



Laberinto de espejos. Lápiz blando sobre papel. 2011


Cada mañana, el gimnasio y cada mañana sus atroces paredes teseladas de espejos enormes que se multiplican monstruosamente los unos a los otros. Cada noche un poco de dolor.  Cada mañana, sin embargo, las duchas.  Se desnuda descuidadamente, dejando caer sus prendas aquí y allá.  Largos minutos bajo el agua, mientras el agua acaricia su cuerpo.  Se seca despacio, con cuidado desliza su toalla blanca, apoya su pie sobre el banco y cada gota de agua sobre su cuerpo desnudo refleja el resplandor del tubo fluorescente en el techo, corriendo sobre sus hombros redondos. sobre el contorno de su dorso.  Sobre los hoyuelos de su articulación sacroiliaca, sobre los remolinos leves de los vellos de sus espalda baja.  Sobre la curva logarítmica de sus glúteos.   Cada dia un poco mas de fuerza en mis miembros.  Un poco mas del peso perdido.  Un poco mas de la energía faltante. Y con el regreso de la energía vital, el regreso del hambre.    Algunas veces, junto el valor suficiente para acercarme subrepticiamente a su ropa interior descartada sobre el banco.  El olor es fuerte y abrumador pero indefinible.  Sudor obviamente.  Un dejo de orina, quizás.  El cuerpo principal del olor se escapa a la descripción.  Tierra mojada, tal vez.  Animal.  Profundamente punzante

Paisaje de cristal con beso. Acrílico sobre cartón. Collage. 2008


Y luego, sus juegos usuales.  Los latigazos con la toalla mojada.  El salpicar del agua del lavabo mientras me seco.  Un pellizco tímido tal vez.  Entonces varios.  Una punzada de sus dedos en mi costado.  Un chillido involuntario y absurdo.
-No sabia que tenias cosquillas
Risa descontrolada
-Pues ya lo sabes.  Y ya para
Corrientes eléctricas por el cuerpo
-Parar que?
Lágrimas en los ojos
-Eso.  No.
El diafragma se contrae espásticamente
-No, que?
No nos hemos vestido todavía
-No, por favor.  Es una tortura

Busco sus manos,  que se escapan y se resisten a ser inmovilizadas.  Su rostro tan cerca.  Entonces, el contacto.  Por un segundo su boca se abre un poco y se siente el calor húmedo de la parte interna de su labios.  El sabor a sal de su saliva. una exhalación del aire caliente de su respiración.  un latido de su corazón contra mi pecho.  un contraerse leve de las yemas de sus dedos sobre mis costillas. La ondulación mínima de la punta de su lengua.   Luego, la ruptura. Un empujón seco contra ambos hombros. La sangre agolpándose en el rubor del rostro.  Una exclamación.  Una blasfemia.  El palpitar del corazón retumbando en los oídos.  Una maldición. El crujido de mi mandíbula contra sus nudillos. La oscuridad en los ojos. De algún modo, el crujido de su pómulo contra los mios.  El sabor a hierro de la sangre.



"El agua cae por su espina
acariciando su fuerte físico, oh, tan bien definido.
Calmado como una roca, el se mantiene así.
Oh, admira su cuerpo y alma.
Un dios amistoso debió haber construido en este hombre
a un todo, en su totalidad bien balanceado.

Un antiguo fantasma despertó y forzosamente se apoderó de mi.
Era ese viejo, salvaje, pero casi olvidado ideal
de perfecta neutralidad.

De alguna forma envidio a este hombre naturalmente hermoso.
El nunca sabrá o se enfrentara al odio y la vergüenza que yo poseo,
la duda, el pretexto del disgusto y todo el miedo devorador.
Y si yo le dijera sobre eso puede que el solo agite su cabeza,
con generosa diversión, risa melódica
el entonces, tal vez podría simplemente sonreirme
a mi, oh tan estúpida tontería
y a la bestia furiosa dentro de mi"

2007.  Apocalyptic Vision







miércoles, 27 de noviembre de 2013

In questo popoloso deserto

"Camino cegado contra un sol poniente.
Sobre mi cabeza, una tupida red de araña recorta el cielo.
Cables, postes, miles de ramas de árboles negros
y sus sombras…y sus sombras…
Sus sombras rotas. Sus sombras rotas"
De donde no se vuelve.  Alberto García-Alix.  2008

"El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente."
La biblioteca de Babel.  Jorge Luis Borges. El jardín de senderos que se bifurcan.  1941

Metrópolis.  Fritz Lang.  1927. Universum Film A.G.

-Dicen que están despachando convoyes para que los que tienen gente desaparecida vayan a buscarlos a los hospitales
-¿A donde?
-No se.  A  todas partes.  Mandaron heridos a todas partes supongo
-¿Y que con eso?
-Yo quiero ir
-Si no tenemos a nadie que ir a buscar...
-Pero es gratis.  Podría ir a alguna ciudad grande y Buscar trabajo.  No voy a encontrar nada aquí.
-¿Que necesidad tiene de hacer eso?
-No creo que pueda quedarme mucho mas. El marido de ella ya no nos aguanta. Se le nota. Se le ve en la cara.  A usted la necesitan para ayudar con la bebé, que sabe de eso,  pero yo hago estorbo nada mas
-¿Y donde se va a quedar?
-No se.  Con conocidos.
-Si usted no conoce a nadie por esos sitios.
-Tengo algunos conocidos
-No conoce a nadie
-Bueno, no conozco a nadie pero ya me arreglaré.

Ha comprendido al fin que los ruegos no sirven de nada.  Me ha ayudado a empacar lo poco que puede empacarse.  Me ha hecho prometerle que la llamaré todos los días a las doce en punto al teléfono del tendero.  Me ha puesto en el bolsillo el numero, anotado en un trocito de papel, a grandes trazos.

La Madre se ha quedado del otro lado de la valla, diciendo adiós con la mano, con los ojos enrojecidos y las mejillas húmedas de lágrimas. Jamás se le vio llorar así, excepto por entonces.  El camión de transporte de tropa solo tiene dos largos butacones a lo largo de su eje longitudinal, donde los pasajeros van espalda con espalda.  Los asientos no son suficientes, sin embargo. Solo queda un espacio para estar de pie junto a la reja trasera.

-Si, perfectamente.  He llegado bien.   Y ya he cenado tambien.   Con el viaje ningún problema, todo de maravilla. El camión estuvo bien, es mas cómodo de lo que parece.   Ya tengo vistas varias ofertas.  Seguro que va a resultar algo pronto.

La estación del metro vomita un río constante de gente que se dispersa por los puentes y las aceras mientras absorbe otro río igual. los vórtices de gente giran por los amplios corredores acristalados de los centros comerciales. La marea de gente cubre las aceras y desborda los puentes peatonales.  se precipita por las puertas de la estación haciendo crujir las registradoras metálicas.  satura el aire con vibraciones de colmena enfurecida.   Se desborda por las puertas abiertas de los vagones.   Por la ventana del tren en movimiento,  pasan los cerros cubiertos de un mar de ladrillo.  Los patios traseros de las chabolas, donde la ropa se tiende a secar al sol.  El río que no es un río sino una acequia gigantesca de concreto, con agua que no es agua sino vertimientos industriales. De las aberturas sobre sus taludes de aristas afiladas, los indigentes emergen como iguanas calentándose bajo el resplandor incierto del sol.  Muchas veces E prometió traerme a este mismo lugar, a ver el espectáculo de luces que celebra cada año el solsticio invernal.  En sus fotos, el río no era una cloaca a cielo abierto, sino un paisaje mágico, delineado en cientos de kilómetros de cables iluminados y millones de bombillas eléctricas de colores. Entonces su ausencia me golpea de pronto, como una bofetada.  El estomago se encoge.  Falta aire y apenas me puedo sostener de la barra metálica.   Es difícil comprender como puede sentirse aun tan gigantesca su ausencia si fue tan poco el tiempo que le tuve.  En algún lugar de esta ciudad esta tal vez su  tumba, cubierta de césped verde y una plaquita de mármol. Tal vez en una urna sobre el anaquel de un cenizario.  Tal vez esparcido en algún lugar que le fue significativo.  En el altavoz, anuncian la siguiente estación, con su correspondiente traducción al ingles en un denso acento vernáculo.

-Buenos días.  ¿Es la oficina de recursos humanos?
-Si, dígame.
-Escuché que están contratando médicos. Es para dejar mi currículum.
-Si, claro. Nosotros lo estamos llamando
-Si, bueno.  No quisiera molestar, pero quisiera saber si hay alguna posibilidad real de que me llamen.  Es que es mi ultimo currículum y de momento no puedo sacar mas.
-La verdad nosotros no contratamos el personal directamente.  Hay una cooperativa que nos hace la intermediación. Tendría que ir directamente con ellos.  Un momento, le busco la dirección.

La ciudad se consume con un incendio invisible que deja caer sobre las cabezas de todos una lluvia de ceniza igualmente invisible, que va cubriendo la piel de una fina película de hollín. la ciudad gira lentamente sobre si misma. Alrededor de los ejes atroces de sus disonancias.

Antiprismoide truncado y ausencia.  Acrilico. Collage.  2011

Las calles se repiten a si mismas una tras otra, flanqueadas de puestos de baratijas, indistinguibles entre si..  En todos los semáforos las mismas manos ofrecen las mismas mercancías a las mismas ventanillas.  La gran catedral exhibe sus ladrillos cocidos carcomidos por cientos de cuchillos. A la sombra de todos los edificios los adictos duermen sus sueños de base de coca, y todas las aceras se manchan con sus excrementos.  A la vuelta de todas las esquinas, idénticos pordioseros piden monedas.

-¿Cuanto por un cuarto?
-Son veinticinco por la noche
-No me alcanza.  Muchas gracias.
-O diez por el rato
-¿Y cuanto es el rato?
-Hasta tres horas

Habitación pequeña.  Planta semicircular. Plataforma de concreto, coronada por un colchón que le da forma de cama.  fachada convexa hacia la calle. Ventanal con vista a un edificio. Enorme. Absurdo. Franjeado de negro y blanco. Castillo de hadas de pretensiones neogóticas varado en el centro de la ciudad.   Ducha eléctrica. Cabezal de plástico enmohecido.  Oxidado interruptor de cuchilla.  Sorprendentemente, agua tibia. Caricia de mil dedos de agua sobre el cuerpo. Minúscula pastilla de jabón en empaque individual. Peso neto 10g. Evitese el contacto con los ojos.  Pequeña toalla de bordes deshilacha dos. Algodón 94%. Poliéster 6%.  Lavar a mano con agua tibia.  No utilice blanqueador.  Manta rasposa.  Incesantes bocinas de los automóviles. Párpados pesados.  Como siempre, oscuridad perfecta. Perfecto vacío.   Entonces,  tal vez una hendidura. Una grieta en la negrura permanente del dormir sin sueño. El presentimiento de una luz maravillosa al otro lado de la grieta. Un mar. Tal vez un mar.  También lo has escuchado? Jamas estuvimos tan cerca.  Casi podría tocarse el nervio del sueño. De pronto, el timbre desgarrador del telefonillo.  Alo. Tres horas ya? si, en un momento.

En la tarjetita de cartulina,  la dirección indicada.  La nomenclatura de las calles aumenta de norte a sur y de este a oeste. Por tanto, el lugar ha de quedar en algún punto en dirección oeste sur oeste.  Caminar a través de la noche.  Hacia el silencio. La avenida de carriles incontables se pliega sobre si misma en espirales inverosímiles.   Bajo los puentes, un sembrado de piedras puntiagudas para que no duerman allí los vagos.  Los edificios de apartamentos cubren las colinas como tallos de hierba que no se mecen con la brisa.  Ceden su espacio a las bodegas industriales de enorme perfil rectangular, todas idénticas entre si.  Tal vez que me he pasado algunos kilómetros.  Hay que regresar.  Desde el este, el resplandor tímido del sol que se acerca mancha la uniformidad negra del firmamento. Ningún silencio es posible en el área metropolitana del valle de las lágrimas.


"Todo el espanto de la ciudad 
viste de rojo en la oscuridad;
 gritan las luces sobre la calle
 gime el asfalto su mala sangre.
Ciudad cansada
de abrir las piernas.
Mujer herida,
noche violenta"
Ciudad oscura.  Silvina Tabbush
Pasen y vean. 2001.  Rovi Music-AMG




"El durmió un verano a mi lado
y lleno mis días de maravillas infinitas.
Se llevó mi niñez a su paso,
pero cuando el otoño llegó, 
el ya se había ido
y yo aun sueño que volverá a mi"
I dreamed a dream.  Anne Hathaway. Les miserables. 2012



"y ahora que la evoco
hundido en mi quebranto,
las lágrimas trenzadas
se niegan a brotar,
y no tengo el consuelo
de poder llorar.
¿Porqué sus alas tan cruel quemó la vida?
¿porqué esta mueca siniestra de la suerte?
Quise abrigarla y más pudo la muerte,
¡Cómo me duele y se ahonda mi herida!"
Sus ojos se cerraron. Chavela Vargas.  Macorina. 2004. Warner
Carlos Gardel-Alfredo Le Pera. 1935