martes, 27 de diciembre de 2011

Eschaton

Cuarto ciclo
Circulo de silencio
Cielo y Agua.  Maurits Cornelius Escher.  Litografía. 1942

"acuosas nieblas bajan
tupidas como redes
cuyos dueños reposan,
traduciéndose en vidrio
lúcido mientras flotan
las torres del castillo
hacia mí hiriendo el rostro
del silencio. Ascienden
sus miembros poderosos
y álgidos, pelo grave
más que mármol, y cantan
de un mundo más amable
que ninguno. Estos cantos,
hermanas, sobrepasan
al oído gastado
que aquí, en el campo, escucha
bajo el orden impuesto"

Sylvia Plath. El Coloso. 1960

Representación gráfica de la Función Zeta de Riemann en el plano complejo
Jan Homann. 2007
El Padre y la Madre han decidido volver a su pueblo natal, a establecerse de nuevo en los remotos cerros donde se conocieron por primera vez.  No puedo ir con ellos. Debo quedarme con mis estudios que apenas empiezan.  He quedado varado con Hermana Mayor y su marido. Han decidido acogerme en su hogar. Una pequeña casa, suspendida de las laderas del perímetro de la ciudad.  Me han hecho espacio en su sótano. se respira esporas y humedad.  Una ventanita en la pared del fondo, insuficiente para asomar la cabeza, donde suelo pasar las horas, con la nariz pegada al vidrio.  El cielo nocturno de la ciudad está despojado de las estrellas que siempre poblaron las noches del campo.  Mas allá del cristal, el fondo del barranco.  Diminutos ranchos de plástico y madera donde viven los desposeídos.   Al otro lado, al tope de la ladera opuesta, un lote de parqueo. Los choferes suelen parquear sus vehiculos, apearse y orinar de pie contra la reja.  Muchas veces, cuando notan que los observo terminan por masturbarse. A veces, incluso dicen adiós con la mano. 

Terror geométrico.  Carboncillo sobre papel. 2009

El timbre repica.  En la puerta, un hombre joven, flaco, de aspecto un tanto desvalido. Chaqueta de paño planchada cuidadosamente, demasiado grande para su cuerpo. Vieja corbata de aspecto raído.  Su piel muestra las marcas de largas horas a la intemperie.  Sonrisa ancha y franca. Extiende su mano para saludar, cubierta de los callos que deja el trabajo manual.   Desea saber mi opinión acerca de el sufrimiento que aflige a la humanidad.  Le digo que la humanidad no conoce aún el sufrimiento.   Dice que el deterioro de las condiciones imperantes es un signo del fin inminente del sistema mundial, como fue predicho hace siglos, en el libro del tiempo del fin. Que la Divinidad ha concedido a los hombres, un tiempo para demostrar su capacidad para dirigir su propio destino, y que cuando esta incapacidad se haga completamente evidente, retomará de nuevo el Reino de este mundo y aniquilará el espíritu del caos, otorgando a los malvados el castigo de la no-existencia, destruyendo todos los sistemas corruptos, y reinstituyendo en la tierra la belleza y armonía del Paraíso. Con emoción señala las líneas en el libro con su índice, mientras sus ojos se iluminan: "El mismo estara con ellos. Y enjugará sus lágrimas. Y no habrá mas angustia ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado."   Sus ideas difieren bastante de lo que nos contaron el Padre y la Madre, y de lo que escuchamos en la misa dominical, en las que escuchamos sobre los tormentos del infierno y la vida eterna en el cielo.  El Padre estaría sumamente contrariado si escuchara esto.  He pedido permiso a Hermana Mayor para asistir a una de las conferencias del hombre. Ella ha considerado impropio dejarme ir por mi cuenta y me acompaña.   Un pequeño salón de sillas de plástico.  Sin imágenes. Sin Adornos.  Un grupo de gente de aspecto pobre, en su mejor ropa de domingo que se esfuerzan en un debate sobre exégesis bíblica sobre el primer capítulo del Evangelio de Juan, donde,  trabajosamente y por turnos, todos intentan aportar su opinión.  En el principio era la palabra.  Y la palabra estaba con Dios. Y la palabra era divina. La falta de artículo definido indica que a pesar de tener una naturaleza divina, la palabra en si misma no es Dios.  Contradice la doctrina de la trinidad. Posibles orígenes paganos en la Trimurti.  Hermana ha solicitado audiencia con los encargados. Les ha pedido ayuda para curar mi peculiaridad. (Es así desde pequeño.  Los curas no pudieron hacer nada).  Han hablado conmigo. me han recordado que la Divinidad me ama sin importar mis pecados.  Sin embargo, los pecados son igualmente malos aunque se lleven en el corazón y no se lleven a la realidad.  Me han dado folletos y revistas para leer. Me han regalado una biblia nueva, con subrayados y notas al margen. "¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres,  ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios.  Y, sin embargo, eso era lo que algunos de ustedes eran. Pero ustedes han sido lavados, pero ustedes han sido santificados, pero ustedes han sido declarados justos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con el espíritu de nuestro Dios." (sexto capítulo de la  primera carta a los Corintios).  Curioso fraseo del texto,  con un estilo gramatical  menos arcaico que la biblia de la mesita de noche de la Madre.  Los folletos explican que el sexo es una bendición otorgada por la divinidad, pero no es para todos.  Compara la situación de los homosexuales con la de los cónyuges de personas crónicamente enfermas que no pueden cumplir sus deberes maritales:  Se sabe que tienen impulso sexual pero deben aprender a vivir prescindiendo del sexo por completo (excepción hecha de los que pueden desarrollar algún grado de respuesta heterosexual, que tiene permitido casarse con una mujer una vez han dado muestras suficientes de rehabilitación). Hay una sugerencias sobre cosas que se puede hacer para combatir el deseo sexual: Ejercicio físico. Estudiar la Biblia. Enseñar a otros.  Mantenerse ocupado en actividades espirituales.  Pedir fuerzas al poder superior.  Seleccionar unicamente amistades cristianas. Identificar situaciones potencialmente excitantes para evitarlas a tiempo.  Una larga lista de etcéteras.

"El reino de este mundo
ha llegado a ser el reino de nuestro Dios
y de su Cristo
y El reinará por siempre y para siempre"
(Apocalipsis 11, 15)
El Mesías. HW56. Aleluya.  Georg Friedrich Händel. 1741
Andre Rieu, la orquesta Johann Strauss y el coro Harlem Gospel Choir. 2004

sábado, 24 de diciembre de 2011

Congratulaciones

"La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera. "
Romance de la Guardia Civil Española. Federico García Lorca. 1928


Estimados congéneres humanos:
Como es apropiado según la costumbre, los medios de comunicación suspenden sus contenidos habituales para incluír mensajes adecuados a la temporada. De esta forma, el mensaje de hoy consiste en una felicitación, deseándoles que las celebraciones de este solsticio invernal cumplan todas sus expectativas y satisfagan todas sus supersticiones.  Los mamíferos carniceros detallados en la fotografía (Canis lupus familiaris. Linnaeus 1758) gozan de la condición de mascotas domésticas (De izquierda a derecha: Miss Vida Bohême, Noxeema Jackson y ChiChi Rodríguez).  Larga vida a ustedes y pronta muerte a sus enemigos.  

 
Les Anges dans nos campagnes. Tradicional Francesa siglo XVIII. Coro infantil Les Petits chanteurs à la Croix de Bois. 2008
 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Lección de Anatomía

"¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es vil materia,
Podredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
Que explicar no puedo,
Que al par nos infunde
Repugnancia y duelo,
A dejar tan tristes,
Tan solos los muertos."

Rima LXXXIII. Gustavo Adolfo Becquer. 1863

Cornelis Troost. La lección de anatomía del Dr. Willem Roëll
Oleo sobre lienzo. 1738. Galería Nacional. Dublín.

La escuela de medicina es un grán barracón blanco de cuatro niveles.  Espacios rectangulares y severos, desprovistos de todo ornamento. Un grupo de personas espera en el pasillo su turno ante el panel de maestros para la entrevista de admisión.  Me miran con curiosidad por un momento y a continuación se desentienden de mi presencia.  Supongo que un muchacho de catorce años parece un poco fuera de lugar allí.  Todos parecen en sus veintes o treintas. Algunos un poco más incluso.  Fuman y hacen las presentaciones de rigor. Por las conversaciones informales que se oyen en el ruido de fondo me entero que algunos van por su segunda o tercer carrera universitaria. Algunos vienen directamente de la educación básica, como yo.  Finalmente, mi turno. Paredes blanqueadas. Cortinas negras. Sillas de plástico. Intercambiar cortesías.  El panel demanda conocer mis razones para ingresar.  Según las palabras de Eric Cassell , el médico pocas veces cura, algunas veces alivia, pero siempre debe consolar.  El médico acompaña a los que sufren.  Es necesario que alcance a comprender la naturaleza del sufrimiento humano. Necesito conocer la esencia del dolor. Es una información de vital importancia. 

Flor de caos. Bolígrafo sobre papel. 2007

El listado en la cartelera incluye mi nombre. Exito.  Listado de textos. Habrá que arreglarse con los disponibles en la biblioteca de la facultad.  Curriculum anual. Programación de clases. Inicia con anatomía básica. Largas horas de disertación en las penumbras mientras corre el proyector de diapositivas con su monótono click. 

La práctica anatómica se lleva a cabo en una sala embaldosada, llena de camillas metálicas.  En cada una de ellas, un cadáver extraído hace poco de su tanque de preservación.  El olor a formaldehído lo impregna todo. Araña la garganta e irrita los ojos. Hace difícil pensar.  Organizarse en grupos (por orden alfabético). Cada grupo con su cadáver correspondiente. En la camilla, un hombre mayor, desnudo, con un gesto de angustia petrificado en su rostro, boca abierta, textura de cuero curtido.  No tiene signos externos visibles de violencia. Probablemente murió de edad avanzada, o de sofocación (habida cuenta de la manera en que respiran los humanos). Es la primera vez que veo un cuerpo desnudo personalmente.  La facultad se provee de cadáveres que no han sido reclamados, como está establecido por la legislación vigente.  La mayoría, desposeídos, que habitan las calles. La ciudad cuenta con un gran número de ellos. El Padre dice que se debe a que la gente local  tiene fama en el país de ser generosa y dar buenas limosnas, por lo cual atrae a  indigentes de todos los puntos cardinales. Algunos perecen ante los de su propia clase, en luchas territoriales. Otros sucumben al hambre, la enfermedad y la exposición a los elementos. Muchas veces, a las drogas que consumen. Otras veces a los autodenominados grupos de limpieza social, que se abrogan el derecho de eliminar a quienes consideran indeseables.  El noticiero de la noche lo reporta en ocasiones. La disección muestra los detalles del cuerpo. Mis movimientos torpes con el escalpelo muchas veces dañan las frágiles estructuras. El profesor me llama la atención constantemente al respecto.

Orgullo y prejuicio y zombies. Jane Austen y Seth Grahame-Smith.  Quirk Books, 2009.
Portada por Doogie Horner, modificación del retrato de Marcia Fox por William Beechey.  1851

El receso se lleva generalmente en la cafetería de la primera planta.  Allí se fuma, se bebe café frío, se organizan los grupos de amigos y se comparten opiniones.  Ajeno a todos los grupos, bebo mi café y escucho en el murmullo de las conversaciones mezcladas.   D ríe ruidosamente en medio de un grupo de muchachas.  Es largo y flaco, desgarbado, con un curioso perfil de pájaro.  Posiblemente a mediados de sus veintes o inicio de sus treintas. Rostro pálido. Oscuras ojeras. Movimiéntos rápidos y nerviosos.  Fuma un cigarrillo tras otro.  Al parecer proviene de una familia acomodada. Comparte abiertamente con sus amigas los detalles de su vida.  Es la cuarta carrera que inicia, sin haber terminado ninguna, pues no encontró nada que lo convenciera. Es homosexual y su familia lo acepta.  En las tardes, al terminar las clases, viene un hombre a recogerlo. Generalmente, no el mismo.  Le besa con la boca abierta.  En las mañanas, discute las aventuras de la fiesta de la noche anterior, en las que generalmente se ha divertido a morir. Las clases no parecen interesarle mucho, y muchas veces se duerme durante las conferencias, con las gafas oscuras puestas. Muchos lo evitan, y reaccionan ante su presencia con un rictus de repugnancia.  D parece impermeable a ello y continúa con su monólogo impasiblemente.  En su casillero del sótano aparecen escritos epítetos insultantes. No parece darse por enterado.  Aparecieron igualmente en su motocicleta, grabados con una llave sobre la pintura del tanque.  Su buen humor sarcástico no parece haber variado. Finalmente un buen día no aparece más. Los comentarios de la cafetería dicen que decidió irse a la Capital a perseguir otra carrera, porque siente que el ambiente de la provincia le es opresivo.  Nunca tuvimos una conversación ni le conocí más que indirectamente, aunque diseccionábamos el mismo cadáver.

Hasta algunos años antes, la homosexualidad era, en el pais, contra la ley y castigada con cárcel.  Poco después de su despenalización, se organizó el primer desfile de orgullo gay del país.  El noticiero registró en sus imágenes un puñado de ciudadanos a pié, rodeados por varias docenas de policías antidisturbios,  por una calle de la capital, llevando pancartas y gritando consignas pidiendo igualdad y derechos.  Las opiniones del público, que se mostraban en contra, indicaban que la gente normal no sale a las calles a expresarse orgullosa de ser normal, y por lo tanto los invertidos tampoco deberían hacerlo. No explicaba, sin embargo, el noticiero en que consiste el orgullo gay, y la literatura disponible no tenía mucho que decir sobre el tema.  Algunos años después, el noticiero señalaba en un breve apunte que el organizador de aquel primer movimiento había muerto, víctima de uno de los grupos de limpieza social, similar a los que mantienen abastecida nuestra práctica de anatomía, al igual que tantos otros en similares circunstancias a lo largo y ancho de la geografía nacional.  Entonces la noción se aclara un poco. No es orgullo el considerarse mejor que los otros por tener una peculiaridad en el modo de sentir.  Es orgullo lo que trataba de hacer D y lo que costó la vida al manifestante. Resistir ante la maquinaria que monta la sociedad para hacer de cuenta de que algunos de sus miembros no existen. No disculparse por ser quien es. No tratar de hacerse invisible y desaparer.  Parece ser una lucha desigual.


"Que es un hombre? que es lo que en verdad tiene? Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada.  Decir lo que verdaderamente se siente y no las palabras de aquel que se arrodilla"
My way.  Frank Sinatra. Adaptación de Paul Anka. 1969